Uso de filtros de color en la observación de Marte
Todos los observadores de planetas parecen coincidir en que Marte es el mejor de todos ellos para usarse filtros de colores con buenos resultados. De hecho, hay ciertos rasgos de este planeta que únicamente pueden apreciarse con un filtro. Según dice el antiguo refrán: todo depende del color del cristal con que se mire; es decir, el color del filtro determinará cuáles detalles serán resaltados. En las descripciones que se presentan a continuación, se incluye, entre corchetes, el por ciento de transmisión de luz de cada filtro (la razón para ofrecerlos la veremos más adelante).
Observará, además, que cada filtro está identificado con un número, el cual corresponde a la designación Wratten dada por la compañía Kodak desde hace muchísimo tiempo (la aplicación original de los filtros de colores data desde los comienzos de la fotografía en blanco y negro). Los astrónomos aficionados también empleamos dichos números como referencia para identificarlos.
Los amarillos #8 [83%], #12 [74%] y #15 [67%] (en orden de transmisión de luz, de mayor a menor, e intensidad del color: de más pálido a más opaco) debilitan la apariencia de las zonas oscuras de la superficie para resaltar las planicies desérticas y las tormentas de polvo que ocasionalmente se desarrollan en esas áreas. Como permiten el paso de más cantidad de luz, son mayormente recomendados para telescopios de poca apertura, para los cuales ese aspecto es una limitación de suma importancia. Aunque pueden utilizarse en telescopios de mayor apertura, no se recomienda su uso porque el efecto de contraste que producirán no resulta significativo.
El anaranjado #21 [46%] y el rojo de menor intensidad #23A [25%] también son convenientes para las tormentas de polvo. Además, al reducir el tono natural del planeta, aumentan el contraste entre las zonas oscuras y las claras. Esto hace que sean los más apropiados para discernir pequeños detalles en la superficie. El rojo #25 [14%] es el preferido de muchos observadores. Con él, aumenta aún más el contraste entre esas mismas zonas, resaltando las capas polares, las regiones de terreno ligeramente oscuras y los “mares” (las más opacas). Sin embargo, debido a su reducido por ciento de transmisión de luz, sólo se recomienda para telescopios de más de 8 ó 10 pulgadas de apertura.
Los de color verde claro #56 [53%] y oscuro #58 [24%] son excelentes para todo lo que tiene que ver con hielo: las capas polares, niebla helada en la superficie (principalmente en las zonas aledañas a los polos), nubes de poca altura y, nuevamente, las tormentas de polvo.
Los filtros azul #80A [30%] y azul oscuro #38A [17%], así como el violeta #47 [3%] y, en menor medida, el azul pálido #82A [73%, azul pálido], son los favoritos en el momento conocido como la aclaración o claro violeta. Entre todos, el violeta #47 es el menos recomendado por los aficionados porque sólo permite un 3% de transmisión de luz. En telescopios de poca apertura, eso se traduce en una imagen extremadamente opaca y difícil de apreciar. Aún así, dicen que es el más eficiente para la detección de nubes de vapor de agua en la alta atmósfera marciana y la niebla sobre las zonas polares.
Como regla general, los instrumentos de poca apertura recogen menos luz que los de mayor apertura. Por lo tanto, aquellos que posean telescopios de menos de 6 pulgadas (150mm) deben utilizar filtros que permitan mayor transmisión de luz. De todos los filtros, el #21 y el #23A son los más versátiles y apropiados para cualquier equipo y tipo de observación de Marte.
Es importante destacar que ninguno de estos pequeños cristales es necesario para observar a Marte, ni a ninguno de los demás planetas. Los detalles que puedan verse con o sin ellos son los mismos. La ventaja de utilizar un filtro estriba solamente en que es más fácil distinguirlos. En el caso de fenómenos atmosféricos, el empleo de un filtro sí suele ser la única alternativa. En términos generales, los filtros son muy convenientes para telescopios de mayor apertura porque, en esos instrumentos, el planeta se ve demasiado brillante. Usando un filtro, se opacará parte de ese exceso, permitiendo ver mejor los detalles.
